"Nos vemos como padres en la obligación de involucrarnos, más que nunca, con nuestras respectivas comunidades educativas, para actuar de manera urgente y conjunta en defensa del derecho constitucional a la educación de todos los niños y adolescentes de este país". Con esas palabras, la abogada Cecilia Merino expresa su desaliento por la situación educativa en Tucumán, y en la Argentina, en general, y anticipa que ni en ella ni el colectivo de padres del que forma parte van a tomarse vacaciones: muy por el contrario, darán lucha para que el 23 de julio los chicos vuelvan a clases presenciales, advierte.
"No se entiende con qué criterio epidemiológico se permite la apertura de todas las actividades, como cines, supermercados, gimnasios, bancos, etcétera. Las calles están atestadas de gente y pareciera que lo único que contagia es la escuela. Realmente, no es razonable. Se solicita el retorno absoluto a las aulas; pero no en septiembre sino cuando termine el receso", prosigue Merino, mamá de tres niños que asisten a los niveles primario y secundario de un colegio privado en Yerba Buena.
La red de la que es miembro nuclea a padres principalmente de establecimientos educativos particulares, tanto de esa ciudad como de San Miguel de Tucumán. El objetivo de la agrupación es que se abran las escuelas y colegios de lunes a viernes. "Estamos profundamente preocupados por la devastadora situación que atraviesa la educación hace un año y medio. Todavía no podemos dimensionar las consecuencias negativas e irrecuperables. Pero sí se puede inferir que, si en 2019 las Pruebas Aprender habían evidenciado una situación cuanto menos preocupante, el resultado que arrojarían hoy seguramente sería muchísimo más grave. De hecho, creemos que el Gobierno lo intuye y esa sería una de las razones por las cuales fueron suspendidas", conjetura, en referencia al último informe nacional de evaluación, cuyos resultados se conocieron a mediados de 2020. En aquel entonces, el 72% de los alumnos había terminado la secundaria sin saber lo necesario en matemáticas. Tanto en esa como en otras disciplinas, los datos mostraban una brecha tan triste como tan enorme: en los hogares de menos recursos el 64% de los alumnos estaba por debajo del nivel básico, mientras que en aquellas casas con mejores posibilidades el porcentaje era de un 24%.
Desgraciadamente, las secuelas académicas no son las únicas que preocupan a estos padres, pues hablan además de lastres psicológicos y sociales. "En nombre de la pandemia se han cometido un montón de avasallamientos a las libertades individuales. Sin mensurar cuál es más importante, la educación se sitúa a la cabeza. Se ha creado una brecha enorme entre los niños que tienen recursos y los que no", plantea, en consonancia otra vez con las conclusiones de las pruebas.
Actualmente, la situación de los establecimientos educativos tucumanos es dispar. En general, los chicos concurren únicamente dos veces por semana, debido a que las aulas han sido divididas en burbujas y cuando a un grupo le toca el modelo de enseñanza presencial, al otro, virtual. En las escuelas universitarias se vive una situación particular, prácticamente sin asistencia. Y los alumnos de un pequeño grupo de privados con mejores condiciones edilicias y con doble escolaridad asisten cuatro veces a la semana, ya sea en turno mañana o en turno tarde.
El miércoles ha sido destinado por el Ministerio de Educación local y el Comité Operativo de Emergencia (COE) para realizar desinfecciones, por lo que no se abren las puertas de ningún edificio. Esto también es puesto sobre el tapete por Merino y la red de padres que integra, pues ella considera que ha sido una decisión meramente política ("de ninguna manera es necesario contar con un día específico para eso: ha sido una concesión a los gremios"). Otra generalización de las medidas que cuestiona la abogada es que no se hayan analizado las situaciones puntuales de cada comunidad educativa o distrito. "Se dice que no es la escuela la que acelera la expansión del virus, sino el movimiento que genera a su alrededor. ¿Por qué entonces no se exceptúa a los departamentos donde los chicos no usan el transporte público?", indaga, ejemplificando con la localidad en la que vive o con lo que sucede en las comunidades rurales.
El sábado pasado, los miembros tucumanos de esta red de oadres organizados por la educación (hay ramificaciones en todo el país) mantuvieron una reunión virtual, en la que delinearon algunas acciones, entre ellas avanzar con la presentación de un recurso judicial. "Múltiples estudios demostraron que los niños no representan un papel relevante en la transmisión del coronavirus. Ese es el consenso establecido por la Organización Mundial de la Salud, por las distintas agencias de salud europeas y por Unicef. Sin embargo, los políticos siguen ignorando el daño que están causando", alegaron, entre otros planteos.
¿Se mantienen las burbujas?
La última semana de clases antes del receso (la que viene) tampoco será demasiado exigente. Con el feriado patrio del viernes y la desinfección del miércoles, quedarán tres días hábiles. Así las cosas, mientras algunas burbujas tengan sus ya habituales dos días presenciales a la semana, otras solo irán un día. El ministro de educación, Juan Pablo Lichtmajer, confirma a este diario que sí habrá actos y que, para no entorpecer la enseñanza y para garantizar un aforo mínimo, se realizarán en la última hora del lunes, del martes y del jueves.
Con respecto al sistema de enseñanza presencial, se le consultó concretamente sobre los pedidos formulados por algunos privados que han asegurado que están en condiciones de regresar a cierta normalidad. "Sí. Nuestra Comisión Evaluadora de Proyectos Institucionales ha recibido estas últimas semanas diferentes propuestas de flexibilización, las cuales se están evaluando. Cada escuela y cada colegio propone de acuerdo a su tamaño edilicio, cantidad de alumnos y capacidad de ajustarse a los protocolos de manera responsable", revela. Amén de evaluar cada caso, dice también que en líneas generales optarán por tomar decisiones planificadas, prudentes y graduales. "Vamos a trabajar y monitorear. Las burbujas se mantienen por motivos sanitarios como parte del cuidado, pero habrá más chicos y más días en las escuelas. De acá a un mes empezamos una segunda etapa", asegura.
"No me convence"
No obstante esa promesa, los padres no se sienten conformes. A estas alturas, nada que no sea recuperar el sistema educativo será suficiente. "No me convence lo que dice el señor ministro en absoluto. No entiendo porqué esta actividad, que reporta el 1 % de los contagios, es tratada como si fuera de riesgo. En contraste, hay otros sitios o rubros llenos de gente. No queremos que la educación sea considerada no esencial. Al contrario, la educación es esencial", refuerza Alejandra Gauna, una mamá que envía a sus niños a instituciones del centro. "Quiero que los chicos vayan todos los días a clases. Y que los colegios dividan las burbujas en distintos espacios, como patios, salas de música o lo que fuere. Sobre todo, ahora que terminan los días fríos", concluye.